Cómo mejorar la digestión

Lo que se come y cómo se come puede suponer una gran diferencia para el sistema digestivo. Muchas personas sufren estreñimiento, dolor de estómago y gases habitualmente, lo que puede conducir a tener mal aspecto, dolores de cabeza y poca energía. La fibra desempeña un papel fundamental en la salud del intestino, ya que se utiliza para desplazar los alimentos, contribuye en la absorción de vitaminas y minerales y ayuda a eliminar las toxinas. Debems asegurarnos de tomar suficientes vegetales, legumbres como judías y lentejas y cereales integrales (bran). Si no estamos habituados a una dieta rica en fibra debemos realizar el cambio de forma gradual para que nuestro intestino se vaya acostumbrando.

Cómo poner en forma el intestino: la digestión empieza en la boca, donde los azúcares simples se dividen en carbohidratos, por lo que hay que masticar bien. Nuestro intestino tiene cientos de terminaciones nerviosas, por o que las hormonas y las emociones pueden influir en la digestión. Procurar no comer bajo estrés o con prisas. Hacer comidas más pequeñas con mayor frecuencia, en lugar de darse un gran festín al final del día.

El azúcar se deshace rápidamente en el intestino y puede fermentar, produciendo hinchazón. Por ello se recomienda tomar la fruta, que es rica en azúcares naturales, al inicio de la comida, y no después. Como entrante saludable se puede servir melón dulce con jengibre en polvo o en rama.

Las manzanas y las peras son ricas en pectina, que es un buen calmante para el intestino, y su piel es una buena fuente de fibra; comerlas en crudo o cocidas en zumo de naranja.

Alimentos que hay que evitar: los alimentos grasos son difíciles de digerir y los alimentos procesados azucarados pueden causar hinchazón y malestar. El alcohol y el tabaco también pueden causar irritación y la cafeína puede producir espasmos intestinales.

Receta saludable para el intestino: cocer a fuego lento, durante 3 minutos, 150g de abadejo ahumado en una cantidad de leche suficiente como para cubrirlo. Escurrir y guardar el caldo. Cocer 100g de arroz blanco o integral en agua hirviendo hasta que esté tierno. Hervir a fuego lento 100g de lentejas rojas en unos 300ml de agua con 2-3 cucharaditas de cilantro molido y 2-3 cucharaditas de comino también molido hasta que ablanden. Cocer 2 huevos durante 4 minutos; dejarlos enfriar, pelarlos y cortarlos en rodajas. Mezclar las lentejas con el arroz. Descamar el abadejo y añadir el líquido de cocción. Salpimentar. Adornar con el huevo en rodajas y con hojas de cilantro fresco troceadas.

Fuente: The Telegraph Health

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